El boro plano es un superconductor

El boro plano es un superconductor

Los científicos han determinado que el boro de dos dimensiones es un superconductor natural de baja temperatura y puede ser el único material 2-D con tal potencial. El físico teórico Boris Yakobson y sus colaboradores han publicado una investigación en la revista Nano Lettes de la American Chemical Society en la que muestran que el […]

  • Los científicos han determinado que el boro de dos dimensiones es un superconductor natural de baja temperatura y puede ser el único material 2-D con tal potencial.

El físico teórico Boris Yakobson y sus colaboradores han publicado una investigación en la revista Nano Lettes de la American Chemical Society en la que muestran que el boro atómicamente plano es metálico y que transmitirá electrones sin resistencia.

El boro, como con la mayoría de materiales superconductores, pierde su resistividad sólo cuando hace mucho frío, en este caso entre 10 y 20 grados Kelvin (aproximadamente entre -253.15 y -263.15 grados centígrados). Pero para hacer circuitos superconductores muy pequeños, este material podría ser el único en conseguirlo.

El fenómeno básico de la superconductividad se conoce desde hace más de 100 años pero no había sido probado en boro atómicamente plano. Según los investigadores, puede que el boro sea el único o uno de los muy pocos metales bidimensionales.

El calor y la luz se hacen más grandes

El calor y la luz se hacen más grandes a escala nanométrica

Investigadores de Columbia Ingeniería, Cornell y Stanford  han demostrado que la trasnsferencia de calor puede hacerse 100 veces más fuerte de lo que se ha predicho simplemente poniendo dos objetos muy cerca – a distancias nanométricas – sin tocarse. Este estudio ha sido publicado recientemente en la revista Nature Nanotechnology. El equipo utilizó controladores de […]

Investigadores de Columbia Ingeniería, Cornell y Stanford  han demostrado que la trasnsferencia de calor puede hacerse 100 veces más fuerte de lo que se ha predicho simplemente poniendo dos objetos muy cerca – a distancias nanométricas – sin tocarse. Este estudio ha sido publicado recientemente en la revista Nature Nanotechnology.

El equipo utilizó controladores de desplazamiento micro-mecánico de precisión ultra alta a medida para lograr la transferencia de calor con la luz en la mayor magnitud reportada hasta la fecha entre dos objetos paralelos.

Todos los objetos de nuestro entorno intercambian calor con el entorno utilizando la luz. Esto incluye la luz que nos llega del sol, el color rojo brillante del elemento de calentamiento dentro de las tostadoras o las cámaras de “visión nocturna”. Pero el intercambio de calor usando luz es generalmente muy débil en comparación con lo que puede lograrse por conducción (es decir, simplemente poniendo dos objetos en contacto uno con el otro) o por convección (es decir, el uso de aire caliente). La transferencia de calor por radiación a distancias a nanoescala, ha sido especialmente difícil de conseguir debido a la dificultad de mantener grandes gradientes térmicos a través de distancias de escala nanométrica, evitando otros mecanismos de transferencia de calor como la conducción.

Una implicación importante de este trabajo es que la radiación térmica se puede utilizar ahora como un mecanismo de transferencia de calor dominante entre los objetos a diferentes temperaturas. Esto significa que se puede controlar el flujo de calor con una gran cantidad de las mismas técnicas que existen para manipular la luz.

la luz ayuda a desarrollar

La luz ayuda a desarrollar materiales programables

Joakim Stenhammar de la Universidad de Lund, en Suecia, dirigió el estudio en el que, junto con compañeros de las universidades de Düsseldorf, Edimburgo y Cambridge, desarrolló un modelo en el que los patrones de luz controlan el movimiento de las partículas activas. La luz hace que las partículas producidas sintéticamente así como los microorganismos, […]

Joakim Stenhammar de la Universidad de Lund, en Suecia, dirigió el estudio en el que, junto con compañeros de las universidades de Düsseldorf, Edimburgo y Cambridge, desarrolló un modelo en el que los patrones de luz controlan el movimiento de las partículas activas. La luz hace que las partículas producidas sintéticamente así como los microorganismos, tales como bacterias y algas, se conviertan espontáneamente en algo que puede ser comparado con una bomba.

En investigaciones anteriores, este tipo de “bomba” había sido producida artificialmente. Lo que hay de nuevo en este estudio es que se utiliza la luz para hacer que las partículas activas construyan su propia bomba para moverse a sí mismas  a su alrededor. Mediante el ajuste de la luz, es posible dirigir las partículas en una dirección diferente.

En resumen, la luz de una cierta longitud de onda se puede utilizar para poner los llamados materiales activos en movimiento y controlar su movimiento. En el futuro, este descubrimiento puede llegar a ser significativo en muy diferentes áreas tales como la protección del medio ambiente, la medicina y el desarrollo de nuevos materiales que pueden ser programados.